miércoles, 21 de noviembre de 2012

Exijamos respeto irrestricto al Estado laico !!!


¡DECIDIR NO ES UN DELITO, DECIDIR ES UN DERECHO!
CIBERACCIÓN POR LAS MUJERES DE ZACATECAS

No podemos permitir el retroceso de los derechos de las mujeres, te invitamos a sumarte a las protesta virtual para salvaguardar la vida y la salud de miles de mujeres en Zacatecas.

Exijamos respeto irrestricto al Estado laico y hagamos un llamado a la Cámara de Diputados local a mantener intactos los artículos 21 y 26 de la Constitución Política del estado, y que no responda a presiones de la jerarquía católica.

Participa entrando desde aquí:


Ayúdanos a que más personas se enteren y participen!!!!
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¡DECIDIR NO ES UN DELITO, DECIDIR ES UN DERECHO!

martes, 6 de noviembre de 2012

Palabra de Antígona; Cuadernos Feministas 15 años de trabajo

Por Sara Lovera


Cuadernos Feministas es una publicación que nació como respuesta a lo que en 1994 sucedió en Chiapas con la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y que permitió a la sociedad mexicana darse cuenta hasta qué punto la población indígena del país había quedado rezagada, a pesar de 84 años de la Revolución mexicana. Donde, además, las mujeres indígenas quedaron de pronto entre dos fuegos. Estos hechos definieron claramente de qué lado estaban las feministas tradicionales e institucionales y aquellas que continúan en la pelea por la verdadera transformación social, más allá de los mecanismos de control, legales o supuestos, que maquillan sin resolver la problemática y el conflicto entre mujeres y hombres, el sistema y la urgencia de la democracia social toda. La publicación impulsada por un grupo de feministas, convocadas por Josefina Chávez, tuvo como objetivo fundamental convertirse en un medio para la discusión sobre el camino del movimiento y el pensamiento feminista en momentos que evidenciaban hasta dónde hablábamos y trabajábamos con mujeres sólo de nuestro entorno o simplemente urbanas. Buscó abrir la discusión seria y profunda. A lo largo de esta década y media, Cuadernos Feminista ha hecho importantes aportaciones, no porque documente o informe sobre el movimiento, sino porque ha dado pautas para la discusión política, poniendo acentos precisos en coyunturas claras, donde ideológica y prácticamente el movimiento tendría que reflexionar. Pero además ha puesto en blanco y negro, cómo mujeres de pueblos originarios de países de África o de Medio Oriente están viviendo cambios muy aleccionadores, que van de la mano de la profundización del mundo global, como del proceso del capitalismo, que afectan la vida de muchas mujeres en el mundo. Desde Cuadernos Feministas se ha hecho una reflexión sobre los feminismos mexicanos, en las márgenes de la academia instrumental y de las acciones políticas feministas en el marco institucional, para convocar, como lo hizo en los encuentros latinoamericanos y mexicanos, a retomar un camino de crítica al sistema que, a pesar de leyes y políticas públicas, no ha mitigado los aspectos centrales de la dominación femenina y, por el contrario, en los últimos años la violencia ha crecido exponencialmente.  En Cuadernos Feminista sus colaboradoras y escritoras tuvieron como eje precisamente el tema de la multiculturalidad y la justicia a mujeres indígenas o de pueblos originarios. 15 años después, aunque se reconozcan esfuerzos organizativos y de diagnóstico, el solo caso de la niña indígena de 8 años, víctima de pornografía y a quien ni siquiera la Comisión de Derechos Humanos de Quintana Roo quiso escuchar.  Por eso esta publicación de excelencia, desde hace poco convertida en un blog, ha podido sobrevivir: por su independencia, su capacidad crítica y la tozudez de sus integrantes que saben que la crítica autónoma es fundamental, sobre todo en tiempos de cambios administrativos en México, que obligan a diversos balances. Pero, además, esta publicación que no ha sido complaciente ni es llamada a la institucionalidad del sistema, ha sido fuente de encuentro, entre mujeres de una línea clara de crítica al sistema, fuente de nuevas prácticas entre mujeres, donde campea la camaradería y también los afectos, el respeto y a solidaridad, sin demagogia. La seriedad y capacidad de buena parte de sus escritoras, así como los esfuerzos ciberespaciales de Rocío Duque desde Nueva York por darle universalidad a las discusiones, poner los temas en español e inglés y la sistemática invitación al debate abierto, hace de Cuadernos Feministas una publicación oasis en un desierto del pensamiento, donde todo se lo traga la urgencia, el activismo que reacciona sin meditar y sin discusión teórica, al ritmo de los temas y necesidades del sistema. Esta es quizá su mejor aportación.  Abrir los más de 37 números impresos y varias decenas de emisiones electrónicas, puede llevarnos de la mano a mirar una historia reciente del movimiento, desde una perspectiva feminista revolucionaria, que ha insistido en la urgencia de organizar a las mujeres y no sólo trabajar como segundo piso de las políticas públicas de los gobiernos.  Desde luego que Cuadernos Feministas, que nació con el apoyo de la Asociación Política, Convergencia Socialista, también ha reportado descriptivamente acontecimientos que pueden ser retomados por quienes se interesen en saber cómo ha sido el comportamiento del movimiento feminista de México y, como dije, de otras partes del mundo, en los años de mayor crisis del sistema que por ahora sólo busca remendar la condición social de las mujeres y no transformar de fondo y raíz su realidad.  Hay que felicitar a todas sus colaboradoras, pero especialmente a Josefina Chávez su directora, Rocío Duque, Sylvia Marcos, Ana Ma. Hernández y a Fanny Dargence por su tesón y su trabajo continuado. Recordar todo lo que nos dejó Nelys Palomo y los artículos que han permitido reproducir una estela de intelectuales y maestras. Dar las gracias a todas las que han tenido confianza, a las que la siguen, la leen y en su vida política cotidiana han considerado fundamental para el movimiento feminista la reflexión de fondo, más allá de la reacción coyuntural. Las lecciones de Cuadernos Feministas, están ahí, para el placer y el crecimiento de todas. Hoy se la puede buscar en el ciberespacio y sus números impresos como fuente de investigación. ¡Felicidades!


De: https://www.facebook.com/debatefeminista

jueves, 1 de noviembre de 2012

Ceguera ante feminicidios



A un mes del asesinato de Imelda Virgen, la indolencia de la Procuraduría de Jalisco para actuar de acuerdo a la tipificación del feminicidio como delito, deja en claro la actitud del Estado ante la violencia de género.
A unos días de entrar en vigencia la figura del feminicidio en Jalisco, se pone a prueba al sistema de procuración de justicia estatal que solo castiga dos de cada 100 delitos denunciados.
Y es que el homicidio de Imelda Josefina Virgen Rodríguez el pasado 28 de septiembre es un caso emblemático por ser el primer feminicidio luego de la tipificación. Ella era una psicóloga de 40 años, profesora y académica de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Sin embargo la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) se excusa de que no puede aplicar los protocolos para castigar el homicidio de Imelda Virgen como feminicidio porque aún no se cuenta con éstos. 
La PGJE se excusa de que no puede aplicar los protocolos para castigar el homicidio de Imelda Virgen como feminicidio porque aún no cuenta con ellos
“Sabemos que en nuestro país el sistema judicial promueve la impunidad de este tipo de delitos. Eso hace más fácil que alguien piense que esta es una alternativa”, comenta Verónica Marín, parte del colectivo “¡Queremos seguir vivas!”.
Pero el que Imelda sea el primer caso no quiere decir que las cifras comienzan de cero. A la fecha por lo menos 120 mujeres han sido asesinadas en Jalisco durante 2012.
Una de las más recientes, en San Pedro Tlaquepaque, fue golpeada y perdió la vida en un motel de aquel municipio en la madrugada del 26 de octubre.
Al igual que en el caso de Imelda, en este ninguna autoridad ni medio de comunicación mencionó el término “feminicidio”.
Aunque la tipificación del feminicidio en el Código Penal del Estado de Jalisco publicada el 22 de septiembre en el decreto número 24064/LIX/12 del Periódico Oficial del Estado entró en vigor el día 23, la Procuraduría Estatal no tiene listos los protocolos de investigación.
Y aunque el artículo segundo transitorio en el capítulo de Feminicidio del Código Penal señala que son necesarios 60 días más para que la PGJE y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses publiquen dicho protocolo, Guadalupe Ramos Ponce, coordinadora del Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) exige que se haga ya. 
Ver reporte  :http://reporteindigo.com/reporte/guadalajara/ceguera-ante-feminicidios

lunes, 8 de octubre de 2012

Video del Evento convocado por el PACTO el 28 de Sept


Video del Evento convocado por el PACTO el 28 de Sept.

Acoso sexual y otras violencias

 Por: Sanjuana Martínez - octubre 8 de 2012    “¡Me gustan sus pechos!… ¿Se los puedo tocar?”, me dijo el general Bibiano Villa Castillo, famoso por sus ejecuciones extrajudiciales. Un escalofrío recorrió mi espalda. Con un rictus de enfado, lo mire asombrada, grabadora en mano, mientras lo entrevistaba en el asiento trasero de una Chevrolet Suburban blindada: “No se equivoque conmigo, general, usted no me puede tocar. ¿Qué le pasa?”… Insistió: “Se vale cachetear”, dijo sonriendo cínicamente al tiempo que acariciaba su fusil de francotirador G3 calibre 7.62, colocado en medio de sus piernas. Recorríamos la “zona caliente” de Torreón, Coahuila, en marzo del año pasado. Yo iba preparada para los balazos, para el ataque de los Zetas o los Chapos, pero no para el acoso sexual. En unos instantes empecé a sudar. Las manos me temblaban, las piernas también. Intenté disimular y busqué valor. Elevé el tono de mi voz y con firmeza le espeté: ¿Cómo se atreve?… ¡Compórtese, general!… “No sea grosero, no sea pelado”. El militar me miró fijamente y se acercó. Sentí su aliento en mi rostro: “Mujer que me gusta; mujer que se lo digo: ¡Usted me gusta!”, reiteró pasando su brazo por el respaldo del asiento rozando mis cabellos. Creí que me iba a violar. “Me gusta, me gustan sus pechos, pos qué, digo la verdad”. Volteé buscando ayuda. Midiendo el grito de auxilio. Explorando la zona de escape. En ese momento me di cuenta que podía hacer conmigo lo que quisiera. Ibamos a gran velocidad, el conductor y el copiloto eran dos militares tipo gorilas, permanecían impasibles, mudos. Afuera había un convoy de seis camionetas con 30 efectivos encapuchados, armados hasta los dientes. Todos llevaban chaleco antibalas, cascos, armas… Todos iban protegidos, menos yo. Como cualquier animal que observa a su presa atrapada, inmovilizada, cautiva; el general Villa sostenía su mirada lasciva a punto de dar el primer zarpazo. Comprendí que tenía que ser muy prudente e inteligente. Esbocé una forzada sonrisa. Y le solté de inmediato: “Yo le gusto, general; pero usted a mi no. Lo siento. No me puede tocar los pechos”. Obcecado, autoritario, muy al estilo militar, repetía sin escuchar mis palabras: “Si no quiere, ni modo. Usted me gusta. Podría venirse a vivir a Torreón. Aquí la voy a atender como a una reina. No le va a faltar nada”. Aquello era una escena surrealista. Tomé distancia. Me coloqué al otro extremo del asiento. Y le dije: “Agradezco su ofrecimiento, pero no me interesa. ¿Podemos continuar con la entrevista? Me gustaría volver al cuartel. Tengo que tomar el autobús de vuelta a Monterrey…”. Asintió con la cabeza, sin estar muy convencido… Al bajar de la camioneta, extendió su mano en un gesto de caballerosidad y la rechacé. En ese momento me despedí y salí rápidamente del lugar con la extraña sensación de haberme librado milagrosamente de aquello. Al escribir la entrevista, omití el acoso del general Villa. Pensé que lo más importante eran sus escandalosas declaraciones admitiendo las ejecuciones extrajudiciales. Pensé que si contaba lo que viví, la noticia se iba a distorsionar. Lo tomé como gajes del oficio. Al final de cuentas, me dije, los periodistas no debemos ser noticia y yo no quería verme como una víctima de acoso; mucho menos como una mujer vulnerable. Dejé la experiencia como una anécdota para contarle a los amigos. Pero el jueves 4 de octubre, cuando acudí al Museo de la Memoria y Tolerancia a la presentación del extraordinario Informe “Violencia contra mujeres periodistas” realizado por Cimac, me acordé de esta experiencia y de otras más. De pronto, me vino a la memoria la vez que un famoso escritor, cuyo nombre omito por respeto a su viuda, al terminar la entrevista me dio sorpresivamente un beso en la boca de manera agresiva y tomándome de la cintura: “Es que te pareces a una novia brasileña que tuve”, me dijo a modo de disculpa cuando le reclamé. Me acordé que viajando en la parte trasera de un coche, luego de un largo día de trabajo, un dramaturgo cuyo nombre también omito por respeto a su esposa y a sus hijas, me metió la mano en la entrepierna y solo se detuvo ante mi enfado; o la vez, que aquella vaca sagrada del periodismo acostumbrado al derecho de pernada, se atrevió a invitarme a “hacer el amor”, después de una larga charla sobre el oficio. El acoso sexual contra las periodistas durante su labor cotidiana está silenciado. Es un silencio impuesto por el entorno social. Generalmente lo silenciamos nosotras mismas. Incluso no nos atrevemos a desvelar por miedo, los nombres de los poderosos agresores. No está bien visto en las redacciones la denuncia al respecto, tampoco la búsqueda de justicia. El sistema no funciona para proteger a la víctima de acoso sexual que casi siempre es revictimizada cuando acude a buscar la reparación del daño. La violencia contra las y los periodistas debe diferenciarse por sexo. No es lo mismo la violencia que sufren las periodistas. El componente de género está presente en el tipo de amenaza, acoso, asalto, atentado, tortura y muerte. A un compañero periodista difícilmente lo amenazarán con violarlo; con tocarle los pechos; y es casi imposible que le metan la mano en la entrepierna mientras trabaja o lo besen a la fuerza al término de una entrevista. La violencia contra mujeres periodistas en México está invisibilizada, por eso la importancia del informe encabezado por la periodista Lucía Lagunes, quien valientemente decidió alzar la voz junto a su equipo, apoyada por la organización Heinrich Böll Stiftung para revelarnos un panorama atroz y grave: la invisibilidad deja a las periodistas excluidas de la protección y la justicia, del derecho a la debida investigación y a la reparación integral. “El estigma de que las mujeres siempre mienten, siempre exageran, las aleja de la denuncia, y para aquellas que aún logran denunciar el estigma de que las mujeres son agredidas porque ellas lo provocan o por algún asunto amoroso-personal, las aleja del seguimiento y atenta contra su derecho de víctima al acceso a la justicia”, dijo Lucía Lagunes acompañada por Lydia Cacho, Anabel Hernández, Elia Baltazar, Marcela Lagarde y Yunuhen Rangel Medina. En la última década, Cimac registró 94 casos de violencia contra mujeres periodistas. De acuerdo con el informe, en 34% de los casos los agresores fueron funcionarios, 18% no se pudo definir, 15% policías, 7.8% integrantes de movimientos sociales, una cifra igual crimen organizado, 5.2% escoltas y el resto otros. Desde la violencia física, sexual, psicológica, económica, patrimonial, hasta la violencia institucional, las periodistas sufren en silencio los embates de un fenómeno invisibilizado por los propios medios de comunicación. Casi no hay espacios para contar estas historias. No obtuvieron un titular ninguno de los 11 feminicidios de periodistas. A ellas no les lanzaron huevazos y por tanto no fueron noticia. Están muertas y la mayoría no recibió un grito de condena o un gesto de solidaridad. Nadie del gobierno apoyó a sus familias; nadie del establishment periodístico alzó la voz para condenar sus atroces asesinatos, ni Felipe Calderón publicó un tuit a manera de protesta. El acoso y hostigamiento sexual contra las periodistas no debe ser normalizado, tampoco ninguna de las violencias que padecen. Es necesario erradicar la idea de que son gajes del oficio. No lo son. La violencia es un delito que también inhibe la libertad de expresión, socava el derecho a la información y coarta el ejercicio sano del periodismo. Si el Estado no garantiza nuestros derechos. Actuemos por nuestra cuenta. Somos muchas. Hagamos redes.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/08-10-2012/9968