jueves, 1 de noviembre de 2012

Ceguera ante feminicidios



A un mes del asesinato de Imelda Virgen, la indolencia de la Procuraduría de Jalisco para actuar de acuerdo a la tipificación del feminicidio como delito, deja en claro la actitud del Estado ante la violencia de género.
A unos días de entrar en vigencia la figura del feminicidio en Jalisco, se pone a prueba al sistema de procuración de justicia estatal que solo castiga dos de cada 100 delitos denunciados.
Y es que el homicidio de Imelda Josefina Virgen Rodríguez el pasado 28 de septiembre es un caso emblemático por ser el primer feminicidio luego de la tipificación. Ella era una psicóloga de 40 años, profesora y académica de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Sin embargo la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) se excusa de que no puede aplicar los protocolos para castigar el homicidio de Imelda Virgen como feminicidio porque aún no se cuenta con éstos. 
La PGJE se excusa de que no puede aplicar los protocolos para castigar el homicidio de Imelda Virgen como feminicidio porque aún no cuenta con ellos
“Sabemos que en nuestro país el sistema judicial promueve la impunidad de este tipo de delitos. Eso hace más fácil que alguien piense que esta es una alternativa”, comenta Verónica Marín, parte del colectivo “¡Queremos seguir vivas!”.
Pero el que Imelda sea el primer caso no quiere decir que las cifras comienzan de cero. A la fecha por lo menos 120 mujeres han sido asesinadas en Jalisco durante 2012.
Una de las más recientes, en San Pedro Tlaquepaque, fue golpeada y perdió la vida en un motel de aquel municipio en la madrugada del 26 de octubre.
Al igual que en el caso de Imelda, en este ninguna autoridad ni medio de comunicación mencionó el término “feminicidio”.
Aunque la tipificación del feminicidio en el Código Penal del Estado de Jalisco publicada el 22 de septiembre en el decreto número 24064/LIX/12 del Periódico Oficial del Estado entró en vigor el día 23, la Procuraduría Estatal no tiene listos los protocolos de investigación.
Y aunque el artículo segundo transitorio en el capítulo de Feminicidio del Código Penal señala que son necesarios 60 días más para que la PGJE y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses publiquen dicho protocolo, Guadalupe Ramos Ponce, coordinadora del Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) exige que se haga ya. 
Ver reporte  :http://reporteindigo.com/reporte/guadalajara/ceguera-ante-feminicidios

lunes, 8 de octubre de 2012

Video del Evento convocado por el PACTO el 28 de Sept


Video del Evento convocado por el PACTO el 28 de Sept.

Acoso sexual y otras violencias

 Por: Sanjuana Martínez - octubre 8 de 2012    “¡Me gustan sus pechos!… ¿Se los puedo tocar?”, me dijo el general Bibiano Villa Castillo, famoso por sus ejecuciones extrajudiciales. Un escalofrío recorrió mi espalda. Con un rictus de enfado, lo mire asombrada, grabadora en mano, mientras lo entrevistaba en el asiento trasero de una Chevrolet Suburban blindada: “No se equivoque conmigo, general, usted no me puede tocar. ¿Qué le pasa?”… Insistió: “Se vale cachetear”, dijo sonriendo cínicamente al tiempo que acariciaba su fusil de francotirador G3 calibre 7.62, colocado en medio de sus piernas. Recorríamos la “zona caliente” de Torreón, Coahuila, en marzo del año pasado. Yo iba preparada para los balazos, para el ataque de los Zetas o los Chapos, pero no para el acoso sexual. En unos instantes empecé a sudar. Las manos me temblaban, las piernas también. Intenté disimular y busqué valor. Elevé el tono de mi voz y con firmeza le espeté: ¿Cómo se atreve?… ¡Compórtese, general!… “No sea grosero, no sea pelado”. El militar me miró fijamente y se acercó. Sentí su aliento en mi rostro: “Mujer que me gusta; mujer que se lo digo: ¡Usted me gusta!”, reiteró pasando su brazo por el respaldo del asiento rozando mis cabellos. Creí que me iba a violar. “Me gusta, me gustan sus pechos, pos qué, digo la verdad”. Volteé buscando ayuda. Midiendo el grito de auxilio. Explorando la zona de escape. En ese momento me di cuenta que podía hacer conmigo lo que quisiera. Ibamos a gran velocidad, el conductor y el copiloto eran dos militares tipo gorilas, permanecían impasibles, mudos. Afuera había un convoy de seis camionetas con 30 efectivos encapuchados, armados hasta los dientes. Todos llevaban chaleco antibalas, cascos, armas… Todos iban protegidos, menos yo. Como cualquier animal que observa a su presa atrapada, inmovilizada, cautiva; el general Villa sostenía su mirada lasciva a punto de dar el primer zarpazo. Comprendí que tenía que ser muy prudente e inteligente. Esbocé una forzada sonrisa. Y le solté de inmediato: “Yo le gusto, general; pero usted a mi no. Lo siento. No me puede tocar los pechos”. Obcecado, autoritario, muy al estilo militar, repetía sin escuchar mis palabras: “Si no quiere, ni modo. Usted me gusta. Podría venirse a vivir a Torreón. Aquí la voy a atender como a una reina. No le va a faltar nada”. Aquello era una escena surrealista. Tomé distancia. Me coloqué al otro extremo del asiento. Y le dije: “Agradezco su ofrecimiento, pero no me interesa. ¿Podemos continuar con la entrevista? Me gustaría volver al cuartel. Tengo que tomar el autobús de vuelta a Monterrey…”. Asintió con la cabeza, sin estar muy convencido… Al bajar de la camioneta, extendió su mano en un gesto de caballerosidad y la rechacé. En ese momento me despedí y salí rápidamente del lugar con la extraña sensación de haberme librado milagrosamente de aquello. Al escribir la entrevista, omití el acoso del general Villa. Pensé que lo más importante eran sus escandalosas declaraciones admitiendo las ejecuciones extrajudiciales. Pensé que si contaba lo que viví, la noticia se iba a distorsionar. Lo tomé como gajes del oficio. Al final de cuentas, me dije, los periodistas no debemos ser noticia y yo no quería verme como una víctima de acoso; mucho menos como una mujer vulnerable. Dejé la experiencia como una anécdota para contarle a los amigos. Pero el jueves 4 de octubre, cuando acudí al Museo de la Memoria y Tolerancia a la presentación del extraordinario Informe “Violencia contra mujeres periodistas” realizado por Cimac, me acordé de esta experiencia y de otras más. De pronto, me vino a la memoria la vez que un famoso escritor, cuyo nombre omito por respeto a su viuda, al terminar la entrevista me dio sorpresivamente un beso en la boca de manera agresiva y tomándome de la cintura: “Es que te pareces a una novia brasileña que tuve”, me dijo a modo de disculpa cuando le reclamé. Me acordé que viajando en la parte trasera de un coche, luego de un largo día de trabajo, un dramaturgo cuyo nombre también omito por respeto a su esposa y a sus hijas, me metió la mano en la entrepierna y solo se detuvo ante mi enfado; o la vez, que aquella vaca sagrada del periodismo acostumbrado al derecho de pernada, se atrevió a invitarme a “hacer el amor”, después de una larga charla sobre el oficio. El acoso sexual contra las periodistas durante su labor cotidiana está silenciado. Es un silencio impuesto por el entorno social. Generalmente lo silenciamos nosotras mismas. Incluso no nos atrevemos a desvelar por miedo, los nombres de los poderosos agresores. No está bien visto en las redacciones la denuncia al respecto, tampoco la búsqueda de justicia. El sistema no funciona para proteger a la víctima de acoso sexual que casi siempre es revictimizada cuando acude a buscar la reparación del daño. La violencia contra las y los periodistas debe diferenciarse por sexo. No es lo mismo la violencia que sufren las periodistas. El componente de género está presente en el tipo de amenaza, acoso, asalto, atentado, tortura y muerte. A un compañero periodista difícilmente lo amenazarán con violarlo; con tocarle los pechos; y es casi imposible que le metan la mano en la entrepierna mientras trabaja o lo besen a la fuerza al término de una entrevista. La violencia contra mujeres periodistas en México está invisibilizada, por eso la importancia del informe encabezado por la periodista Lucía Lagunes, quien valientemente decidió alzar la voz junto a su equipo, apoyada por la organización Heinrich Böll Stiftung para revelarnos un panorama atroz y grave: la invisibilidad deja a las periodistas excluidas de la protección y la justicia, del derecho a la debida investigación y a la reparación integral. “El estigma de que las mujeres siempre mienten, siempre exageran, las aleja de la denuncia, y para aquellas que aún logran denunciar el estigma de que las mujeres son agredidas porque ellas lo provocan o por algún asunto amoroso-personal, las aleja del seguimiento y atenta contra su derecho de víctima al acceso a la justicia”, dijo Lucía Lagunes acompañada por Lydia Cacho, Anabel Hernández, Elia Baltazar, Marcela Lagarde y Yunuhen Rangel Medina. En la última década, Cimac registró 94 casos de violencia contra mujeres periodistas. De acuerdo con el informe, en 34% de los casos los agresores fueron funcionarios, 18% no se pudo definir, 15% policías, 7.8% integrantes de movimientos sociales, una cifra igual crimen organizado, 5.2% escoltas y el resto otros. Desde la violencia física, sexual, psicológica, económica, patrimonial, hasta la violencia institucional, las periodistas sufren en silencio los embates de un fenómeno invisibilizado por los propios medios de comunicación. Casi no hay espacios para contar estas historias. No obtuvieron un titular ninguno de los 11 feminicidios de periodistas. A ellas no les lanzaron huevazos y por tanto no fueron noticia. Están muertas y la mayoría no recibió un grito de condena o un gesto de solidaridad. Nadie del gobierno apoyó a sus familias; nadie del establishment periodístico alzó la voz para condenar sus atroces asesinatos, ni Felipe Calderón publicó un tuit a manera de protesta. El acoso y hostigamiento sexual contra las periodistas no debe ser normalizado, tampoco ninguna de las violencias que padecen. Es necesario erradicar la idea de que son gajes del oficio. No lo son. La violencia es un delito que también inhibe la libertad de expresión, socava el derecho a la información y coarta el ejercicio sano del periodismo. Si el Estado no garantiza nuestros derechos. Actuemos por nuestra cuenta. Somos muchas. Hagamos redes.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/08-10-2012/9968

jueves, 27 de septiembre de 2012


Acto lúdico – político: “Bailemos por nuestro Derecho a Decidir”
Nos acompañarán distintas compañías de danza, azteca, árabe, contemporánea, entre otras, e invitamos a tod@s a unirse en torno a la canción “Yo Decidí” que será interpretada por su autora.

Convoca: Pacto por la Vida la Libertad y los Derechos de las Mujeres

Lugar: Calle Madero esquina Plaza de la Constitución, Colonia Centro Histórico, México D.F.

Hora: 17 hrs.

Mujeres organizadas en torno al Pacto por la Vida la Libertad y los Derechos de las Mujeres invitan a todo público a danzar por nuestro derecho al cuerpo, exigiendo la despenalización del aborto en México y en toda la región latinoamericana.

Especialmente denunciamos los graves retrocesos que hemos vivido en la región relacionados con los derechos reproductivos y la criminalización de mujeres por ejercer su autodeterminación reproductiva.

viernes, 31 de agosto de 2012

Senadoras y diputadas de la nueva legislatura firman pacto para impulsar políticas a favor de las mujeres


Marisol Flores
México DFagosto 31 de 2012.
Senadoras y diputadas de la legislatura entrante de los Partidos Revolucionario Institucional (PRI) Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano se reunieron con representantes de organizaciones feministas para firmar el Pacto Político 2012-2015 en el que se comprometen a impulsar políticas públicas a favor de las mujeres y prevenir toda forma de discriminación.
 
Como un hecho histórico calificaron las legisladoras el que la Legislatura LXII cuente con más mujeres en las curules, 40 por ciento en la Cámara de Diputados y 33 por ciento en el Senado, sin embargo puntualizaron que es necesario avanzar en la realidad para que las mujeres no sean utilizadas para cumplir con una cuota de género que se le pide a sus partidos y tras un tiempo se les remueva.
 
En la firma del pacto celebrado en el Salón de los Cristales en San Lázaro en donde acudieron representantes de 20 organizaciones y académicas, así como las senadoras y diputadas del PRD, Martha Lucía Mícher Camarena, Angélica de la Peña, Amalia García, Alliet Bautista Bravo, las priístas Rocío García Olmedo, Lucero Saldaña, así como las representantes del Movimiento Ciudadano, Luisa María Alcalde Luján, Delfina Elizabeth Guzmán Díaz, así como la representante de ONU Mujeres, María de la Paz López.
 
Teresa Incháustegui Romero integrante de la Comisión de Equidad y Género de la actual LXI presentó un balance de los logros y pendientes en el tema de género, reconoció el trabajo que desde hace más de 20 años realizan las organizaciones feministas. “A quienes se les debe incluir la agenda legislativa temas de igualdad y hoy la presencia de mujeres en las cámaras”.
 
La legisladora dijo que durante su administración lograron la reforma al artículo primero constitucional en donde cambiaron la “versión decimonónica” por una con enfoque de derechos humanos no obstante reconoció que en la mayoría de los artículos de la Constitución aún es inexistente la visión de género.
 
“La tarea para la actual legislatura es lograr la homologación de las leyes en los estados sobre la ley de trata, la figura jurídica del feminicidio y reformas en la Ley de Amparo”, destacó.
 
Refirió que en el caso del Código Penal Federal se logró la penalización para quien practique la discriminación, pero están pendientes la declaratoria de violencia de género en algunos estados y mejorar las condiciones de mujeres reclusas.
 
Martha Juárez, integrante del Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad y representante de las organizaciones presentó el documento del pacto legislativo para la igualdad en donde expone que se debe legislar con base a la reforma política constitucional de derechos humanos de junio 2011.
 
Destacó que se debe legislar sin favorecer a un culto o una perspectiva religiosa alguna, al armonizar los derechos se debe buscar la perspectiva de género, así como garantizar una vida libre de violencia, garantizar los derechos de la juventud, aunado a que temas como el envejecimiento y la migración deben ser abordados bajo la visión de género.
 
La activista añadió que al legislar en materia de salud pública, los presupuestos públicos deben tener un enfoque de género y garantizar la participación política de la mujer.
 
En su participación, Mícher Camarena propuso modificar el nombre de la Comisión de Equidad y Género por la Comisión de igualdad y Género y destacó que en las políticas públicas aún se debe garantizar que realmente los cambios en la legislación incidan en las mujeres.
 
Por su parte, en entrevista,  Amalia García dijo que no se prevén bajas de mujeres para suplir con un diputado debido a que la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial llevó a los partidos a cumplir con una cuota de 40 por ciento y la designación de la suplencia ahora “si la propietaria es mujer la suplente debe ser una mujer”.
 
“El peso de la sociedad civil impediría esta práctica, pero se debe legislar” y reconoció que la llegada de más mujeres al Senado no garantiza aplicar el enfoque de género por lo que exhortó a trabajar en la educación de mujeres y hombres.
 
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